Hoy no hay cartas, ni
escritos, ni música, ni silencio, ni insomnio,
ya no hay que escribir, que
contar, que imaginar, que
escuchar, ni que soñar, solo hay noches oscuras y desoladas, hay llantos
encadenados, hay vidrios rotos con
algunos charcos de recuerdos enlazados
con amor; con el amor de un hombre a la deriva, que una vez canto,
escribió, dibujo y soñó, creando poesías para aquella princesa; que apareció en su inicua existencia, ante sus
ojos y su vista hipnotizo, aquella que hizo de sus sentimientos un big-ben de
emociones, su mundo se convirtió en un remolino, absorbió toda obscuridad que
en él había, toda tristeza, todo silencio y todo vacio. Escupiendo toda
putrefacción al azar del viento, viento que trajo lluvia a esta seguía del
verano. Y así, comenzó a fragmentarse la
historia de un amor que parecía
sincero, una historieta de un amor
soñado, pero entonces este se desvaneció
pues aquel árbol de infinitos sentimientos, no dieron frutos de amor. Mientras el pensaba que su querida lo
amaba tan descontroladamente como
él. Ella pensaba en su amistad,
no quería perderlo… pues en el
fondo si lo amaba, así que tampoco quería corromper tal amistad con una
relación donde sus corazones quedarían frágiles a cualquier daño, en vísperas
de una decepción. Grabadas en un simple
recuerdo. Y Entonces sin mas ni mas el párrafo termino con aquella frase de…
‘’una buena amistad’’
El sol se oculto, las estrellas cayeron en una lluvia estelar
como cometas hiriendo el pobre corazón que
ya había recibido el veneno, la estocada fría y dura de aquellas
mortales palabras que poco a poco en agonía lo hicieron perecer, y enterrado en
su féretro con palabras que dicen "lo siento pero en la muerte ya no hay
amor" así se despidió de ella, ya
no queda mas sentir, el sentimiento se
convirtió en un eterno dolor y en un inolvidable sufrir donde la lluvia son las
lagrimas de mis ojos, donde el silencio es mi palabra de amor, donde las
tenebrosas sombras son mi cuerpo, y donde la naturaleza petrificada, marchitada
y desechada es el lugar donde ahora habita mi desdichada y empobrecida alma que
en soledad vive y muere lentamente con el paso de los años, donde la única
testigo de esta triste historia es la luna, pues ella vivió una tormenta de
emociones, un fragmento de dos vidas amándose en silencio, y este escrito que
se consume en las llamas del fuego del olvido donde yacen los restos del recién
fallecido… hombre a la deriva.
Daniel"oLv~
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