lunes, 5 de agosto de 2013

Restos de un hombre a la deriva...



Hoy no hay cartas, ni escritos, ni música, ni silencio, ni insomnio,  ya no hay que escribir, que  contar, que  imaginar, que escuchar, ni que soñar, solo hay noches oscuras y desoladas, hay llantos encadenados, hay vidrios  rotos con algunos charcos de recuerdos enlazados  con amor; con el amor de un hombre a la deriva, que una vez canto, escribió, dibujo  y soñó,  creando poesías  para aquella princesa; que  apareció en su inicua existencia, ante sus ojos y su vista hipnotizo, aquella que hizo de sus sentimientos un big-ben de emociones, su mundo se convirtió en un remolino, absorbió toda obscuridad que en él había, toda tristeza, todo silencio y todo vacio. Escupiendo toda putrefacción al azar del viento, viento que trajo lluvia a esta seguía del verano.  Y así, comenzó a fragmentarse la historia de un amor que  parecía sincero,  una historieta de un amor soñado,  pero entonces este se desvaneció pues aquel árbol de infinitos sentimientos, no dieron frutos de amor.  Mientras el pensaba que su querida lo amaba  tan descontroladamente como él.  Ella pensaba en su  amistad,  no quería perderlo…  pues en el fondo si lo amaba, así que tampoco quería corromper tal amistad con una relación donde sus corazones quedarían frágiles a cualquier daño, en vísperas de una decepción.  Grabadas en un simple recuerdo. Y Entonces sin mas ni mas el párrafo termino con aquella frase de… ‘’una buena amistad’’
El  sol se oculto,  las estrellas cayeron en una lluvia estelar como cometas hiriendo el pobre corazón que  ya había recibido el veneno, la estocada fría y dura de aquellas mortales palabras que poco a poco en agonía lo hicieron perecer, y enterrado en su féretro con palabras que dicen "lo siento pero en la muerte ya no hay amor" así se despidió de ella,  ya no queda mas sentir,  el sentimiento se convirtió en un eterno dolor y en un inolvidable sufrir donde la lluvia son las lagrimas de mis ojos, donde el silencio es mi palabra de amor, donde las tenebrosas sombras son mi cuerpo, y donde la naturaleza petrificada, marchitada y desechada es el lugar donde ahora habita mi desdichada y empobrecida alma que en soledad vive y muere lentamente con el paso de los años, donde la única testigo de esta triste historia es la luna, pues ella vivió una tormenta de emociones, un fragmento de dos vidas amándose en silencio, y este escrito que se consume en las llamas del fuego del olvido donde yacen los restos del recién fallecido… hombre a la deriva. 

 Daniel"oLv~

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